Los Hermanos hemos aprovechado los días de Semana Santa para hacer Retiro Espiritual y celebrar la pasión y Resurrección de Jesús.

Me ha resultado muy útil para repasar mi vida.

He repasado mi Catequesis y me ha parecido que debo renunciar pues no puede ser que una Catequesis sea una clase de pintura y dibujo y NO una explicación del Evangelio de Jesús. “¡¡¡Me lo pensaré estos días!!!”

Os ofrezco como reflexión para este mes de mayo algún retazo de mis reflexiones. Creo que son para pensar tranquilamente como cristianos.

Viernes Santo

Corrían los años ochenta, había terminado las actividades de verano: campamentos, comunidades de trabajo.

He regresado a mi Comunidad. Estoy solo, aburrido, sin nadie que se interese por mi… Me siento abandonado. Estoy paseando por la terraza y rezando el Rosario.

Estoy cansado y desganado Los Hermanos o están de vacaciones o encerrados en sus cuartos trabajando en lo “suyo”.

¿Dios me quiere? NO lo sé…

Me voy a la capilla. Rezo, Pido a mi Abbá que me diga que quiere de mí.

¡Pasa un tiempo largo de silencio!

De pronto oigo una voz: ”Hijo mío te quiero aquí, No en mi reino, aquí te necesito…olvida venir a mi Reino…”

La Paz me invade… me voy a dormir y duermo feliz, muy feliz en brazos de mi Padre.

Desde entonces mi vocación de Hermano tiene sentido !Soy feliz!

¿Era activismo? ¿Era evasión? Lo que hacía era ocupar el tiempo. Ocupar el tiempo con actividades evasivas… ABBA se metió por medio aquel agosto para decirme: ¡Eres Hermano! Métete en tu trabajo y sé, tú mismo.

No sé por qué es eso, eso. Mi ABBA quiere hacer que empiece a ser un Hermano comprometido que empiece a darme cuenta que Él es quien me ha llamado.

Se inicia mi vocación, mi vocación de Hermano de la Salle. Gracias ABBA.

El siguiente retazo es un correo de mi amiga Lola.

Deseo que os sirva para reflexionar como me ha servido a mí.

“Hoy, en el Vía Crucis, me he dado cuenta que es mediante la Cruz por donde se llega al Amor.

Nuestra propia cruz no es signo de dolor sino la opción de vivir con Amor hacia los demás.

La Cruz en la que murió Jesús es signo del AMOR inmenso que nos tiene.

Y nos dice: “Toma tu cruz y sígueme” no quiere que vayamos solos con nuestra cruz, Él nos acompaña y nos ayuda a llevarla.

“En mi propia historia personal, sin haber hecho votos religiosos, renuncié a vivir mi propia vida para dedicarme al cuidado de los demás, primero fue mi abuela, luego mi padre y ahora mi madre.”

   Todos ven, en esta vida, una cruz pesada (a veces es muy dura) pero yo lo veo como la opción de entrega a los demás cuidándolos.

Todo el mundo me dice que viva mi vida, que salga, que viaje, que dedique todo el tiempo para mí, que estoy perdiendo mi vida.

    Y esas voces incesantes son fuertes, pero hoy, una vez más, veo que ésta es mi vida, que es otra forma de vivir diferente a la de los demás.

      Es cierto que todo mi tiempo lo dedico en exclusiva al cuidado de los demás. Porque eso es lo que Dios quiere de mí. Y es un regalo poder cuidarlos.

Aunque cuesta verlos deteriorarse, y es difícil ayudarles a aceptar la dependencia a la que han llegado por ausencia de salud y abundancia de edad.

Cada uno llevamos nuestra cruz, no podemos dejarla e ignorarla.

Y la Fe y la Esperanza puestas en la Pascua, nos llevará a vivir una vida llena de AMOR.

¡Viva Jesús en nuestros corazones! ¡Por siempre!”

No hago ningún comentario, creo que los tres textos son para pasar un rato en la capilla con Jesús Eucaristía y vivir como cristianos. ¡¡¡Os invito!!!

Paterna, 28 de abril de 2019.
Hno Félix Benedico

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