Un mes más, el Hermano Félix Benedico nos envía una reflexión para que meditemos sobre la vida, las emociones, la fe o los sentimientos…

Llegó un día un hombre a un cementerio de un pueblo en el que se encontraba de visita y, al observar las lápidas, vio horrorizado que una era de un niño de 8 años, otra de uno de 5, otra de otro de 6…

Desolado, se sentó en una piedra y comenzó a llorar, pues había comprobado que la de más edad no superaba los 12 años.

Llegó el guardián del cementerio y le preguntó:

-.“¿Es por algún familiar?

–  “No, señor, verá usted. ¿Qué maldición es la que hay aquí para que todos los niños mueran? ¿Una plaga? ¿Alguna enfermedad?”

El cuidador sonrió y dijo:

-“Tranquilícese, que aquí nunca mueren niños. Verá: tenemos una tradición por la que, cuando se cumplen los 15 años, se recibe una libretita que se cuelga al cuello. Cada vez que se disfruta de algo intensamente, se apunta cuánto duró y qué fue…

Cosas como el primer beso, el primer amor, una fiesta con los amigos, una Ayuda a un vecino necesitado, indicar a alguien una dirección, …

Cuando una persona muere, miramos esos apuntes y sumamos todos los momentos anotados. Y es que en este pueblo pensamos que aquel tiempo que se disfruta intensamente es el que realmente se vive”.

Jorge Bucay, escritor argentino

No sé si tengo que añadir mi reflexión personal a este cuentecico de Jorge Bucay, pero sólo se me ocurre una pregunta, ¿cuántos años he vivido yo?Cuando me preguntan cuántos años tienes todos decimos, 30, 40,… 70… 79…Creo que será bueno en este inicio de curso “empezar a vivir realmente el “AMOR”.
Hno. Félix Benedico

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