Cada dos años, la RELEM convoca a sus hermanos jóvenes a encuentros donde poder abrir y afianzar lazos de fraternidad, de comunicación, conocerse y compartir fe y vida en algún rincón de la región de especial cuidado y mimo.

Este año, los hermanos del Distrito del Próximo Oriente han sido nuestros anfitriones. El Líbano, el país de destino. Y ante la llamada del Hno. Jaques D’Huitó, y del grupo organizador, Hno. Joël Palud, Hno. José Andrés Sánchez y Hno. Jean-Claude Abou-Atme, para allá nos embarcamos un pequeño grupo desde España.

El viaje, una aventura. Escala en Istambul, donde aprovechamos el frescor de la mañana y las ocho horas de escala para visitar la mezquita azul, Santa Sofía (ambas cerradas por lo temprano de la hora) y el Gran Bazar. Pudimos apreciar el contraste de una gran ciudad frontera entre la civilización occidental y el mundo árabe.

La llegada a Beirut fue una fiesta. El Hno. Sami junto al Visitador del Distrito, Régis Robbe, el Hno. Louis, el Hno. Malak, el Hno. Claude, y el Hno. Hosan, fueron el pequeño comité de bienvenida que nos acogió en el aeropuerto internacional de Beirut. También destacar a Hasam, nuestro chofer inseparable, que con increíble destreza colaba el autobús por rincones donde un seat seiscientos no habría podido pasar aquí en España.

En Beirut visitamos el colegio Sacré-Cœur, el más antiguo del país y testigo de la guerra que asoló el Líbano en los años noventa del pasado siglo, un paseo por el centro de la ciudad y la visita a los HH. mayores en el Mont La Salle, quienes nos ofrecieron una cena de fraternidad.

Desde allí, al norte, cerca de Trípoli, KFARYACHIT, nuestra base. Algún que otro control del ejército en las carreteras y una pastilla contra el infarto debajo de la lengua. ¡Dios mío! ¡Cómo conducen! En este viaje se ha demostrado que en una autopista de dos carriles entran cinco coches en paralelo a 120 Km por hora. No se matan, porque Dios/Alá no lo quiere. Pero nuestros corazones lo sufrieron.

Y como no, tiempo para conocer el país. Biblos, el Valle de los Santos, Kadisha, Los cedros, el Museo K. Gilbran, el lago del Edén, …, lugares todos que respiran ese misterio de oriente mezclado con el sabor de occidente.Destacar dos momentos del encuentro. El día que compartimos con los jóvenes disminuidos psíquicos, viendo la labor de los voluntarios, e intentando animar el encuentro con ellos, y la gran acogida por parte de la familia del Hno. Louis, donde pudimos celebrar su cumpleaños junto con el del Hno. Guillermo.

Desde aquí, desde este pequeño resumen, agradecer a todos los hermanos del Próximo Oriente su acogida, sus atenciones, su alegría y fraternidad con todos nosotros. Gracias de corazón.

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