El día 4 de mayo, sábado, los Hermanos del Distrito Arlep de las Zonas de La Rioja, Zaragoza y Valencia se reunieron en Teruel, en el  Colegio La Salle.

Previamente se habían encontrado en Cella, pueblo del Hno Adolfo Lanzuela.

Siendo las 11 horas del día 4 de mayo de 2019 los Hermanos de la Salle aprovechando que era el 300 aniversario de la muerte de su Fundador: San Juan Bautista de La Salle, se juntaron unos 50 Hermanos en la Iglesia Parroquial de Cella (Teruel) para recordar al Venerable Hno. Adolfo, natural de ese pueblo. Se les unieron un buen grupo de personas del pueblo, se aproximaba a otros 50 vecinos. Celebraron la Eucaristía presidida por Don Enrique, Párroco del pueblo y D. Feliciano Afiliado al Instituto  y Capellán del Colegio La Salle de Teruel, que hizo la Homilía de la Eucaristía.

Luego se trasladaron a Teruel  para escuchar una conferencia del Hno Vice Postulador de la causa de Canonización del Hno Adolfo.

Tras las conferencia en Teruel siguió la convivencia  y celebración del título de la fiesta-encuentro: “La jamomada”.

Venerable Hermano Adolfo Lanzuela
(Resumen de la conferencia del Hno. Vice Postulador)

El Hermano Adolfo nació en Cella (Teruel, España) el 8 de noviembre de 1894. En el bautismo recibió el nombre de Leonardo. Obtenido en Teruel el título de Maestro Nacional en la Escuela Normal de Magisterio, ejerció su labor docente en Zaragoza a donde se había trasladado en setiembre de 1920. Se estrenó como educador en el colegio San Felipe que ocupaba el palacio de los Condes de Argillo (hoy museo de Pablo Gargallo) adosado a la parroquia de los Santos Felipe y Santiago, el Menor, apóstoles.

Sintió la llamada de Dios a la vida religiosa y siguiendo el consejo de las personas a quienes consultó ingresó en el Noviciado que los Hermanos de la Salle tenían en Irún. Al tomar el Hábito religioso de Hermano, cambió su nombre de pila, Leonardo, por el de religioso Hno. Junián Adolfo , siendo Adolfo el nombre con el que se le conoció durante su vida. Tras el año de Noviciado y otro más de estudios religiosos en Talance, Francia, cerca de Burdeos, volvió a Zaragoza, donde permaneció, salvo un año en Beasain (Guipúzcoa), hasta su muerte, entregado a la educación humana y cristiana de los niños y jóvenes durante más de medio siglo, por lo que mereció el título de el apóstol de Montemolín.

Falleció el 14 de marzo de 1976 en Zaragoza. La fama de hombre de fe, religioso observante, caritativo y santo le acompañó toda su vida y creció después de su muerte. Ello motivó la apertura del Proceso diocesano para su Canonización. Terminado dicho Proceso diocesano sus Actas fueron enviadas en 1991 a Roma a la Congregación para las Causas de los Santos, donde se abrió el Proceso correspondiente.

El día 17 de diciembre de 2015, el Papa Francisco autorizó a esta Congregación la promulgación de un decreto en el que se reconocen las virtudes heroicas del Hermano Adolfo.

Con este reconocimiento, la Iglesia lo incluye en la lista de Venerables.

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