La presencia de Dios
La presencia de Dios

Crónica de una operación de vesícula antes de ir al CIL

 

Octubre acaba de empezar.

Su tercer día  agoniza sordamente… Son las doce.

La nocturna zozobra invade mi alma.

La tierra inundada de tinieblas y luz artificial.

El dolor asola todo mi ser… ¿qué será?

Con desesperada lentitud para mi ansiedad

Ismael pisa  y pisa  y pisa  para llegar

Por primera vez me llevan  a un hospital.

Por más señas, en “urgencias” acabo de acampar.

Dolor, nervios, dolor, tensión, incertidumbre…

¿Qué será?

Pasa el tiempo,…idas,…venidas,…esperas y más esperas. ¡Ya llegará!

(“Tranquilo, que el médico lo sabe ya”

– Dice el de “guardia” –  ¡Qué fácil parece el consolar!)

Dice que es un cólico hepático-biliar

Dice que para observación me va a internar

Dice que no es nada, pero por si acaso… una ecografía…

 

La habitación 513 me acoge en su cama junto al sofá

Ya estoy amarrado al “gotero” que 36 horas me va a alimentar

Ya estoy medrosamente unido a la enfermedad.

El dolor cede, se retira, parece que vencido va;

Pero sordamente en mi costado ha sentado su real.

Amanece, crece la luz, surge la calma, nace la paz.

Mi alma se serena, lo que Dios quiera sucederá.

Pasa una hora, y otra, y otra más, ¿serían las once?,

¡Sin duda bastante más!

 

El médico llega, indaga, palpa,…Ayuno medicina total.

Ecografía futuriza… para observar,  la radiografía información no le da.

Ecografía alcahueta que delata mi interior profundidad,

Ecografía  indiscreta que descubre de mis entrañas ocultos secretos.

Dos son mis secretos,….dos las piedras de mi vesícula biliar.

Decidido me quiere operar… ¡ya!

 

Hoy cinco de octubre: preparar;  mañana viernes: rajar…

¡Calma! haya paz. Deme el “alta” y a esperar….

ALEA IACTA EST

Llega el viernes trece en un espléndido amanecer

El sol, majestuosamente se enseñorea del celeste azul;

los conductores  matutinos, devoran la carretera con avidez

nosotros avanzamos hacia el reposo doliente de un hospital.

Casa de Salud, papeleo… ¡espera!, por fin me dan habitación:

¡Mi apartamento! La puerta quinientas once es mi mansión

Me afeitan,… me tintan,… ¡preparado!,  ¡listo! … a esperar.

Me trasladan, me llevan,… ya estoy en el quirófano…

Dos personas esperan en soledad:

El Hermano Rafael y Matilde, mi amiga incondicional.

Me voy  de viaje,  ¡a soñar!…Señor, ¿qué va a pasar?

Padre nuestro,… hágase tu voluntad.

***

Pasa un tiempo y otro tiempo y otro más

dicen que hora y media pasó…empiezo a despertar.

– Mira, ¡qué “pedruscos” han sacado de tu vesícula-biliar!

– No me toméis el pelo, si… me acaban de bajar

¿qué les pasa a mis pies?, muevo los dedos, pero no los puedo cruzar,

me duele el vientre, ¡cruzo los pies!, empieza el malestar.

¡Vaya “cuchillada” que me acaban de dar!

 

Cosido y zurcido,  amanezco en la nueva vida que Dios me da.

Amarrado al duro banco en la cama de un hospital

mi mente imperativa, una, dos, cien veces musita sin descansar:

“Todos los días y en todos los sentidos

cada vez estoy mejor, porque Dios está conmigo”

 

Y pasa un día y pasan dos, llega el lunes: ¡Libertad!

Ya no tengo gotero, sólo el hambre cerca mi malestar:

Zumo,… agua,…caldo y… a descansar.

Me levanto, paseo, me siento, me aburro, el sol brilla en el cielo,

es martes, diecisiete de octubre. Espero. Llega el médico:

¿Cómo estás?

– Bien, con salud a rebosar.

– ¿Acaso te quieres marchar a casa ya…?

– Vos tenéis la palabra, por mí no quedará.

– Los papeles te voy a arreglar;  a casa para el llantar.

Alegría, ilusión, ganas, fervor…cuatro días nada más.

 

“Es un hecho comprobado, que las estadísticas demuestran

que si amigos y familiares al enfermo ánimos dan

la cicatrización se acelera, la curación avanza en rápida carrera”.

La oración por un enfermo, medicina de Dios.

La plegaria generosa, desinteresada, radiante y amorosa,

contribuye activamente a la curación.

No importa la duración: amor y plegaria es… sanación.

Amor, plegaria, autocuración  psíquica….cicatrización.

Amigos,..Hermanos,..¡Gracias!.   Mi mente repite con ilusión:

“Todos los días y en todos los sentidos

 cada vez estoy mejor, porque Dios está conmigo”

“Surgo in vitam novam”

Hno. Félix Benedico

Paterna, octubre  95

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