fábula del ratón y la ratonera
fábula del ratón y la ratonera

Fábula

Recapacitando y pensando en la sombra de la terraza en los avatares de los tiempos que corremos he recordado la famosa fábula de la ratonera.
Por si la habéis olvidado os la ofrezco como reflexión en este mes de junio

 

Un ratón, mirando por un agujero en la pared, ve a un granjero y su esposa abriendo un paquete que les había traído “Postal Exprés”.
El ratón sintió curiosidad pensando qué sería lo que contenía.
Dijo el granjero:
¡Por fin llegó!… ¡Abrámoslo ya!

¿Qué tipo de comida puede haber ahí?, pensó el ratón.
Quedó aterrorizado cuando descubrió que era una ¡¡¡ratonera!!!

Fue corriendo al patio de la Granja a advertir a todos:
“¡¡¡Hay una ratonera en la casa, una ratonera en la casa!!!”

La gallina, que estaba cacareando y escarbando, levanto la cabeza y dijo:
“Discúlpeme Sr. Ratón.
Yo entiendo que es un gran problema para usted, más no me perjudica a mí en nada, no me incomoda”.
El ratón fue hasta el cordero y le dice:
“Hay una ratonera en la casa, ¡¡¡una ratonera!!!”
Discúlpeme Sr. Ratón:
“No hay nada que yo pueda hacer, solamente rezar por usted.
Quédese tranquilo que será recordado en mis oraciones”.
El ratón se dirigió entonces a la vaca, y la vaca le dijo:
“Pero acaso, ¿yo estoy en peligro?
Pienso que no…. es más… Estoy segura que no”.

Entonces el ratón volvió a la casa preocupado y abatido para encarar la ratonera del granjero.

Aquella noche se oyó un gran barullo, como el de una ratonera atrapando a su víctima.
La mujer del granjero corrió para ver lo que había atrapado.
En la oscuridad, no vio que la ratonera había atrapado la cola de una cobra venenosa.
La cobra furiosa mordió a la mujer.
El granjero la llevó inmediatamente al vecino centro hospitalario.
Tras la primera cura, la esposa del granjero volvió a su casa pero con fiebre.

Todo el mundo sabe que para alimentar alguien con fiebre, nada mejor que una sopa.

El granjero agarró su cuchillo y fue a buscar el ingrediente principal: ¡la gallina!

Como la enfermedad de la mujer continuaba, los amigos y vecinos fueron a visitarla.
Para alimentarlos, el granjero mató el cordero.
Pero la mujer no mejoró y acabó muriendo.
Y el granjero entonces para cubrir los gastos del funeral, tuvo que vender al matadero la vaca.

Con un afectuoso saludo para el día de hoy… te digo.

Así que:
La próxima vez que escuches que alguien tiene un problema y creas que como no es tuyo, no le debes prestar atención… Piénsalo dos veces.
Como dice “Parka”:  “El que no vive para servir, no sirve para vivir”.

Adaptación del Hno. Félix Benedico
Paterna mayo de 2017

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