“Una pareja vivía muy bien, veinte años de casados. Un día ocurrió un incendio violento en casa. Los vecinos llamaron a los bomberos, la mujer y su esposo fueron al hospital.

Días después, los doctores dijeron al marido:

– Pudimos salvar a su esposa, pero ella está irreconocible: por encima de la cintura es un enrugado de piel, la boca deformada, perdió un parte de la nariz y de una oreja. Va a ser difícil ayudar a su esposa a hacerse cargo de su vida.

El marido le contestó con voz baja:

– Yo también sufrí mucho con ese fuego. Después de todo, estoy ciego.

Se fueron a la casa reconstruida con la ayuda de los parientes y amigos, pero no salen de casa. Ella estaba totalmente deformada.

Vivieron juntos diecisiete años más, cuando la esposa vino a fallecer.

En el velorio, cuál no fue la sorpresa de los familiares y amigos: El estaba sin gafas y sin el bastón: no había quedado ciego. Y ante las insoportables e inoportunas preguntas, esto fue lo que contestó:

– Sabía que esa mujer nunca podría sentirse verdaderamente amada si supiera que estaba viendo su deformidad.

Amar es eso: amar es tener el coraje de hacerse el ciego para que el otro vea la luz.”

Amar… Es dejar de ver defectos en los demás, porque muchas veces el nuestro es mayor o hasta peor que el de los demás.

Amar…

Es amar a su prójimo aún con tantos defectos.

Este ejemplo es digno de ser compartido…

Recopilado por el Hno Félix Benedico
Paterna 28 de mayo de 2019

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