¿Dónde está tu hermano?

Captura de pantalla 2015-11-30 a las 10.59.59Es un domingo de agosto. Paseando he llegado a la parroquia de Santa Emerenciana, en Teruel. Acaban de tocar el primer toque para la misa de 11. Falta media hora. La iglesia está vacía. Me siento en el primer banco, me acomodo…

Noto como si Alguien me observase. Miro, no hay nadie, el lugar es espacioso… Pero no hay gente. No sé cómo, a  mi lado se ha sentado un “Señor” de edad indefinible, lo observo, lo miro, y exclamo:

-. ¡Abba!, ¿Tú aquí? esto es un templo y me suena que en la Buena Noticia de tu hijo dice: “Ni en esta montaña ni en el templo de Jerusalén adoraréis a Dios… ¡Tú no eres amigo de “templos”! ¡Tu Hijo no rezó nunca en el Templo! …

-. ¡Ay, maño, que duro eres de mollera! También dice: “Allí donde dos o más están reunidos en mi nombre, en medio de ellos, estoy Yo.

-. Pero, ¡aquí no hay nadie!

-. Maño, observa un poco, hay un hijo mío y una hija, además acaba de entrar a la sacristía otro hijo conocido por ti, ¿te lo digo?: Mosén Cristóbal,… ¿Te acuerdas de los campos de trabajo? Él era Vicario de la diócesis…

-. Bien, Abba, pero las iglesias me suena que no son tu lugar más preferido. Te lo digo por eso del silencio, aquí no se habla, aquí no se comparte, es la casa del Señor,…aquí no hay alegría,…aquí no se juega,… aquí no se vive…

-. Basta, basta, basta… ¡que pasado eres!… Y, cambiando de tercio, ¿En qué te estabas ensimismando ahora?

-. Abbá, ¿has visto cómo han representado a Tu Hijo, Jesús, en la cruz?

-. Sí. ¿Qué tiene de raro?

-. No está clavado. Tiene los brazos extendidos hacia delante y con las palmas abiertas…

-. ¿Y, cómo ponéis las manos cuando pedís y esperáis algo?

-. Sí, extendidas con las palmas hacia arriba… esperando  que nos den…

-.  Eso, eso es los que espera Jesús, mi Hijo, os ha dado todo y espera que le deis algo. ¿Te has dado cuenta? Mi hija María de la que me serví para daros a mi Hijo Jesús también las tiene extendidas y abiertas hacia vosotros… ¡también espera vuestro amor!

-. Bueno, al menos santa Emerenciana está con las manos sobre el pecho…

-. Sí, sí; protegiéndose de las pedradas que le arrojáis los “buenos”…

-. Entonces esas estatuas no nos ofrecen, sino que esperan que le devolvamos el amor que nos dieron…pero ¿cómo?

-. Otra vez resultas un poco cazurro- Recuerda a Jesús: “Todo lo que hagáis a estos pequeñuelos me lo hacéis a Mí”…

Y ahora  me voy a consolar a mis hijos de Siria e Irak…

 

Me giré. No había nadie a mi vera. Solo en la inmensidad de la iglesia  me sumí en la oración por mis hermanos cristianos perseguidos, por los mahometanos, que al final también son hijos del Padre aunque ellos le llamen Alá…

¿Por qué nos odiamos? ¿Qué hicimos nosotros con ellos allá por los tiempos de los reyes católicos? ¿Por que expulsamos y perseguimos a los judíos? ¿Por qué decirle a alguien judío es una ofensa? ¿Jesús no era judío?

Y luego rezamos: Padre nuestro,… ¡Claro!… ¡¡¡Que estás en los cielos!!!…¡lejos, lejos, donde no nos molestes! Donde el perdón se difumine entre nubes, cúmulos y nimbos…

 

Hno. Félix Benedico, f.s.c.

Verano de 2015

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