6 de julio de 2018… ¡Sorpresa lasaliana! Nos llega un correo electrónico:

Francisco José Martínez Terrasa, Asociado, profesor del Colegio La Salle de Paterna y esposo de la Asociada M.ª Cruz Miquel Aguilella, ha fallecido en el día de hoy a los 54 años de edad.

Esto me motiva a que escriba la reflexión tomando un  texto de san Pablo, os lo ofrezco a continuación.

La resurrección de Cristo. 1 Cor. 15. 12-34

Hermanos:

Si anunciamos que Cristo resucitó de entre los muertos, ¿cómo es que dice alguno de vosotros que los muertos no resucitan? Si los muertos no resucitan Tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no ha resucitado, nuestra predicación carece de sentido y vuestra fe lo mismo.

Además como testigos de Dios, resultamos unos embusteros, porque en nuestro testimonio le atribuimos falsamente haber resucitado a Cristo, cosa que no ha hecho si es verdad que los muertos no resucitan. Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo ha resucitado. Y, si Cristo no ha resucitado, vuestra  fe no tiene sentido, seguís con vuestros pecados; y los que murieron con Cristo se han perdido. Si nuestra esperanza en Cristo acaba con esta vida, somos los hombres más desgraciados. ¡Pero no!, Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos.

Si por un hombre vino la muerte, por un hombre ha venido la resurrección.

Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida. Pero cada uno en su puesto: primero Cristo, como primicia, después, cuando el vuelva, todos los que son de Cristo; después los últimos, cuando Cristo devuelva a Dios Padre su reino, una vez aniquilado todo principado, poder y fuerza.

Porque la muerte vino al mundo por medio de un hombre, y también por medio de un hombre viene la resurrección.

En efecto, así como todos mueren en Adán, así también todos revivirán en Cristo, cada uno según el orden que le corresponde:

Cristo, el primero de todos, luego, aquellos que estén unidos a él en el momento de su Venida. En seguida vendrá el fin, cuando Cristo entregue el Reino a Dios, el Padre, después de haber aniquilado todo Principado, Dominio y Poder.

Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies.

El último enemigo aniquilado será la muerte. Porque Dios ha sometido todo bajo sus pies.

Pero, al decir que lo ha sometido todo, es evidente que excluye al que le ha sometido todo. Y, cuando todo esté sometido, entonces también el Hijo se someterá a Dios, al que se lo había sometido todo. Y así Dios lo será todo para todos…

…No hay día que no esté yo al borde de la muerte, tan verdad como el orgullo que siento por vosotros, hermanos en Cristo Jesús, Señor nuestro. Si hubiera tenido que luchar con fieras en Éfeso por motivos humanos, ¿de qué me habría servido?

Si los muertos no resucitan, comamos y bebamos, que mañana moriremos.

Dejad de engañaros; malas compañías estragan buenas costumbres.

Sacudíos la modorra, como es razón, y dejad de pecar.

Ignorancia de Dios es lo que algunos tiene; os lo digo para vuestra vergüenza.

Paterna, 7 de julio de 2018

Hno. Félix Benedico

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