san-jose-y-jesusJosé ¡Ese hombre!

“Su madre María estaba prometida a José y, antes de vivir juntos, resultó que esperaba un hijo por la acción del Espíritu Santo”.
Mt 1,18

Muchas veces me he preguntado cómo hubiera reaccionado yo. Sé cómo han hecho otros conocidos míos pero ¿y yo? Seguramente más visceralmente que José, el pobre. Es una de las causas irracionales de la violencia de género.

Cuenta Mateo que José, al enterarse de que su joven y preciosa mujer María, aún no vivían juntos, esperaba un hijo y él era bien consciente que suyo no era… decidió separarse de ella sin “hacer ruido” pues era un hombre bueno.
¡Ese José!
No, no fue por un ataque de locura, de celos o lo que, vulgarmente llamamos cuernos, ni siquiera una reacción visceral de quien se siente traicionado. Más bien fue consternación, extrañeza, decepción… ante la infidelidad de su joven “virgen” con la que se había comprometido. Ella era buena, sencilla, aparentemente fiel… Su decisión entraba dentro de todas las lógicas humanas. Y, como era justo, optó por una retirada pacífica. Tuvo que intervenir también Dios. Tuvo que darle un toque definitivo. ¡Quieto! ¡No te aceleres! No es lo que te imaginas.

Dios utiliza, de nuevo, un ángel para darle ese toque reconstructivo y lo hace mientras José estaba soñando… ¡Vete tú a saber en qué! En estos momentos imagino que uno no anda con excesiva serenidad y los sueños suelen ser más bien turbulentos.
Su respuesta fue contundente “hizo lo que el ángel del Señor le había mandado” (Mt 1,24), siguió adelante y se convierte en el “padrastro” del mismo Hijo de Dios, ni más ni menos. ¡Ese José!
En mi vida y ante las contrariedades, las incomprensiones o cuando creo que me tocan mi propia dignidad, ante la falta de lo que yo creo como respeto o en tantos momentos de contradicción en los que “no veo claro”… O cuando valoro a los demás por sus “infidelidades”… no consigo dormir tranquilo. Mis sueños me han turbado muchas veces. Recuerdo momentos en los que reconciliar-me ha sido difícil. He prejuzgado muchas veces sin tener todos los datos ni conocer toda la realidad. Es que yo ni soy bueno ni justo, como José, al menos todavía no. Reconozco que he necesitado “toques” especiales de Dios. ¡Y vaya si lo ha hecho!

Dios, al menos de momento, no nos da ningún toque por medio del correo electrónico, ni el teléfono, ni por wasap ni por las redes sociales… por rápidas y eficientes que sean… sería demasiado fácil. Los toques, al menos a mí, me los da a veces también en sueños, otras en palabras mediadas por personas cercanas, también con miradas, con silencios y, cómo no, con el testimonio de personas justas y buenas que conozco, como José.

No es de extrañar que la Iglesia le honre de muchas maneras. Ni que el Fundador nos lo diera como especial Patrono del Instituto: “Tomad, pues, como modelo vuestro a san José, ya que lo tenéis como patrono… y procurad sobresalir en virtud, a ejemplo de este gran santo” MF 110,1,2

José ¡ese HOMBRE! Trabajador, viril, con esa canosa barba siempre bien poblada, y su bastón donde apoyar sus muchas fatigas. Ese hombre maduro que buscó esposa joven, era humilde pero no tonto, que a veces a las personas humildes los tomamos por simples y no lo son, no. Ese hombre que nos recuerda la serenidad necesaria para afrontar lo que ni vemos ni entendemos. Ese hombre que se dejar tocar por Dios, le escucha y le sigue. Ese hombre que cree en la familia y apuesta por ella por encima de todo. Ese hombre que pudiendo vivir tranquilamente se embarca en la misión de educar a un hijo que no era suyo y, encima, era Hijo de Dios. Ese hombre que experimenta la precariedad, la persecución, que debe emigrar, huyendo de su propia tierra. ¡Un santazo!

Me acuerdo de un Hermano de Catalunya, muy conocido en España pues fue Visitador, que siempre que tenía un grave problema lo escribía en un papel y lo colocaba debajo de una imagen de San José a quien tenía mucha devoción. Siempre dijo que esos problemas se solucionaban. Él, como gratitud, escribía preciosas circulares a los Hermanos con motivo de la Fiesta de San José. Ahora ya están juntos, Frederic debe gozar de lo lindo.

Pues nada, marzo me evoca siempre esa imagen. Claro, son las Fiestas de Valencia. ¡Las Fallas! Me acuerdo del puente de San José, los Castillos de fuegos artificiales… Este año sólo puedo recordar porque ni podré ver a las falleras, ni cansarme yendo de falla en falla, ni oler a pólvora, ni contemplar la ofrenda floral, ni compartir mesa con mi familia Sanchis-Blanquer, ni felicitar a las dos María José de La Gacela ni… a los padres que es su día comercial. Me estoy convirtiendo en un “ni-ni” más.

Pero seguro que mi “Ítaca-Tortuga” alguna sorpresa me deparara. De alguna manera celebraremos a José ¡Ese HOMBRE! Santo y justo. Mientras haremos caso al Fundador que nos vuelve a recordar: “a ejemplo de este gran santo, sed fieles en hacer todo cuanto Dios quiera de vosotros…” MD 6,3,3 Se trata de estar atentos a los “toques de Dios”.

Para PENSAR

· ¿Crecemos en la bondad de las personas?
· ¿Cómo se nos revela Dios? ¿Sabemos escucharle?
· ¿Cómo trabajo las contrariedades en mi vida?
· ¿Soy sensible al mundo de la inmigración? ¿Cómo lo demuestro?

MI ORACIÓN:

José ¡ESE HOMBRE!

José, hombre de Dios.
Que supiste superar tus inseguridades personales,
Dudas y miedos.
Aceptaste la voluntad de Dios

José, fiel esposo,
de fidelidad silenciosa.
Que supiste cuidar de María y de Jesús.
Aceptaste el reto de su nacimiento.

José, hombre de escucha,
de obediencia e interioridad.
Que supiste proteger a Jesús,
haciéndote emigrante en tierra extraña.

José, hombre de casa,
honesto y trabajador.
Que supiste educar a Jesús.
Aceptaste cuidarle con amor.

José, hombre sencillo,
acogedor, prudente.
Que supiste cuidar del mismo Hijo de Dios.
Aceptaste con humildad un segundo plano en el Misterio.

José ¡Ese hombre!
de fe y de celo.
Ayúdanos a vivir con coherencia nuestra vida,
A escuchar y aceptar la voluntad de Dios.
Amén.

H. Rafa Matas
Cuba, marzo 2015

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One Response to "Reflexión de marzo (II)"

  1. José Luis Llácer Escriche  16 marzo, 2015

    Rafa : tu reflexión me ha llegado hondo , pue está llena de realidad y de amor .
    Muchas veces rezamos a San José como un santo más , importantísimo pero uno más sin darnos cuenta que es el mayor .
    Su teología no está escrita , su teología es vida , sencilla pero llena de amor y tú en esta reflexión me has hecho llegar muy hondo .
    gracias Rafa , en estos días de fallas me acordaré más de mi santo de José y de tí que desde Cuba me lo has hecho más humano si cabe.
    gracias.

    Responder

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