Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles, arbustos y flores se estaban muriendo.
El roble le dijo que se moría porque no podía ser más alto que el pino. Volviéndose hacia el pino, lo halló caído porque no podía dar uvas como la vid.
Y la vid se moría porque no podía dar flores como el rosal.
El rosal lloraba porque no podía ser alto y fuerte como el roble. Entonces encontró una planta: una Fresia, una Fresia floreciendo y más fresca que nunca. El rey le preguntó:
— ¿Cómo es que creces saludable y preciosa en medio de este jardín mustio y sombrío?
— No lo sé. Quizá sea porque supuse que cuando me plantaste querías fresias. Si hubieras querido un roble o unas rosas los habrías plantado.

En aquel momento me dije: “Intentaré ser Fresia, la Fresia mejor y más bonita del jardín”.
(Por Jorge Bucay)

Leído en la hojita del taco del Sagrado Corazón del 30 de mayo de 2019. Me ha gustado.
Lo importante es ser cada uno lo que debe ser. Yo soy yo, los otros son los otros. Importa ser como Abbá me ha hecho. Soy querido por Dios como su gusanillo, ¿por qué tengo que ser “buitre”?
Basta con ser “hijo del Abbá”, de mi Padre Dios. Y siendo “hijo de Dios” ser feliz.

Hno. Félix Benedico
Paterna, 2 de junio de 2019

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