pouring water in a glass

El vaso de agua

(Taco: miércoles, 29 de junio)

El salón estaba lleno para escuchar la conferencia. El ponente tenía al público en sus manos. Decía que hay dos tipos de problemas, los que tienen solución y los que no. Y que por ninguno había que perder el sueño: los que tienen solución, es cuestión de solucionarlos; y los que no, de asumirlos, pues no son problemas sino circunstancias.

De repente, tomó el vaso de agua que tenía en la mesa, y que estaba medio lleno, y lo mostró al auditorio. Todo el mundo esperaba la pregunta. “¿Está medio lleno o medio vacío?” Sin embargo preguntó: “¿Cuánto puede pesar?”

Las respuestas variaron entre 200 y 250 gramos.

El conferenciante dijo: “el peso absoluto no importa, sino el tiempo que lo sostenga. Si es un minuto no es problema; si es una hora me dolerá el brazo; si es un día será mejor que vaya al médico. El peso del vaso no cambia, pero, cuanto más tiempo lo sostenga, será más pesado, y más difícil de soportar”

Y continuó: “Las preocupaciones son como el vaso de agua. Si piensas en ellas un rato, no pasa nada. Si piensas un poco más, te empezará a doler la cabeza, y si piensas en ellas todo el día acabarás paralizado, incapaz de hacer nada

Lo importante no es lo que pesan tus preocupaciones sino el tiempo que las mantienes en tu cabeza, el tiempo que te siguen invadiendo, el tiempo que tardas en echarlas fuera y reemplazarlas por la ilusión, el ánimo, la felicidad…

En la Biblia leo: “Aunque todos te abandonen Yo no, te llevo escrito en la palma de mi mano para no olvidarme de ti”

Hno. Félix Benedico

 

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