Reflexión de mayo 2017
Reflexión de mayo 2017

El pueblo guarda silencio. Ya enterraron al Muerto.

Es sábado por la tarde. La tranquilidad es grande en los pinos del chalé. Estamos esperando la resurrección… de Dios.

Mientras, en los entreactos de la lectura de una novela del “príncipe de las tinieblas”, soñaba… ¿qué pasaría en Judea en aquellos tiempos?

¡Jesús había desaparecido…!

“Era viernes; acababan de dejar el “cuerpo mortal” de Jesús en aquella cueva. Él, no lo necesitaba: había acabado su misión terrena de amor ahora tenía que hacérselo comprender a sus “hijos”: eran “hijos de Dios” y Él era Dios.

Allá en el cielo tuvieron Asamblea Tripartita: Abbá, Hijo y Espíritu Santo Amor.

Abajo sus amigos decían.

“Y ahora ¿qué?, muerto, enterrado, sellado y vigilado el sepulcro en el huerto de José y Nicodemo. ¿Qué hacemos?

Unos se volvieron a sus barcazas de pesca. Otros quedaron ocultos entre sus amigos.

María en casa de Juan tranquila, sabía que ahora venía lo mejor de la historia: ¡¡¡Resurrección!!!, era la Madre de Jesús.

María Magdalena, pensando cómo ir a perfumar al “mortal cuerpo”  de su amigo, pero “en quietud”: era buena israelita y aquel sábado solemne.

En la Tripartita Asamblea,   Jesús  narraba su humana aventura. ¿Narraba? Bueno los “Tres” habían estado siempre juntos,… Así que recordaba…

Pero ¿no lo tenían todo presente?

¡Claro! Pero sino ¿cómo lo cuento?

-.  Bueno, dice Jesús, Abbá, he cumplido tu voluntad. Me resta presentarme vivo, para que nuestro Amor inunde la tierra para que sean felices…

-. Aligera, que María ya va hacia el sepulcro y tiene que ser tu mensajera..

-. Y Yo, ¿qué hago Abbá?-dice el Espíritu Santo

-. A ti Amor te faltan unos días para llenarlos y abrirles la inteligencia, que la tienen  ¡un tanto embotada!

Amanecía en Jerusalén. María Magdalena estaba nerviosa. Aún en la semioscuridad del alba  se dijo: ¡voy a perfumar el cuerpo de mi Rabboni . Voy a embalsamarlo, y se fue sola a buscar a su amado…

-. ¡Chasco! ¡¡¡Horror!!! …¡Han robado al Maestro!! Todo está abierto. Volvió corriendo en busca de Pedro. Entró en la casa y les contó todo; ellos salieron para ver qué pasaba, ella les seguía… al final se quedó sola, se asomó a la cueva y… ¡sorpresa! Hay dos espíritus brillantes sentados en la mesa donde debía estar su Amado muerto.

-. Mujer, ¿Qué buscas?

-. A Jesús el nazareno, mi maestro.

-. No está, ha resucitado…

Oye ruido detrás, se gira y el hortelano, según ella, está allí

-. Señor, si tú te lo ha llevado dime a dónde y yo lo cogeré y lo enterraré

-. ¡¡¡María!!!

-. ¡¡¡Rabboni!!!  Y se abrazó a sus pies.

-. ¡¡¡Suéltame!!! Ve a mis discípulos y diles que vayan a Galilea, allí me verán

Hay que volver a Galilea, a la sociedad, hay que contar la vida de Jesús, hay que vivir su Evangelio, pero en la sociedad, en el mundo, fuera de las iglesias, de los conventos, de los claustros… en las terrazas, en los hogares, en las familias, en las calles…

La muerte no existe, murió con Jesús y nosotros resucitamos con Él.

¡Quien está bautizado está resucitado!

La muerte es la puerta que nos abre el “Reino del Padre”. Es nuestro, nos lo regaló Jesús…

Hemos de empezar a vivir resucitados, para no ser ignorantes en el Reino.

Hemos de creer en Jesús…

Llíria, 15 de abril de 2017
Hno. Félix Benedico

Artículos relacionados

Leave a Reply

Your email address will not be published.

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.