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Anoche soñé que estaba en el Cielo y que un ángel me servía de guía para mostrarme todas las estancias del Reino…

Caminaba a su  lado en un extenso salón de trabajo lleno de ángeles…

Mi ángel guía se detuvo enfrente de la primera sección y dijo: “Ésta es la sección para recibir todos los encargos que llegan al Reino.

Aquí todas las peticiones hechas a Dios en oración son atendidas…”

Miré alrededor del área, estaban extremadamente ocupados y eran tantos los ángeles leyendo las peticiones de todas partes del mundo, que quedé impresionado.

Luego pasamos a través de un largo corredor hasta que llegamos a la segunda sección.

El ángel me dijo entonces: “Ésta es la sección de empaquetado y despacho”

Aquí, las gracias y las bendiciones que fueron solicitadas por las personas son procesadas y enviadas a aquellos seres humanos que las pidieron.

Noté cuán ocupados estaban también allí. Había muchísimos ángeles trabajando muy duro, eran muchísimas las bendiciones que eran enviadas a la tierra.

Finalmente, al final del corredor nos detuvimos ante la puerta de una sección muy pequeña

Para mi gran sorpresa, allí, sólo había un ángel sentado leyendo la prensa del día, su trabajo era, más bien, escaso, casi nulo.

“Éste es el cuarto de confirmación de recibo”, me informó el ángel…con apenado rostro… Parecía, dolorido

¿Cómo es que hay tan poco trabajo aquí?, le pregunté:

“Muy triste”, suspiró el ángel.

“Cuando las personas reciben las bendiciones que solicitaron, muy pocos envían la confirmación de que las recibieron”…

-. “¿Y cómo se debe confirmar el recibo de una bendición?”, dije al ángel.

-. “Muy simple”, me contestó.

-. “Solo tienes que decir: ¡Gracias, Dios!

Le pregunté al ángel:

-. ¿Y cuáles deben ser confirmadas?

-. ¡Todas!:“Si tienes comida en tu refrigerador, ropa con que vestir, un techo y un lugar para dormir….

Si te levantaste esta mañana con más salud que enfermedad

Tú estás más bendecido que muchos que no llegarán ni siquiera a sobrevivir este día…

Si nunca has experimentado miedo en una batalla, soledad en encerramiento, la agonía de la tortura, o el dolor de morir de hambre… estás sobre 700 millones de personas de este mundo.

Si puedes asistir a una iglesia, sin miedo a sufrir hostigamiento, arresto, tortura o la muerte… eres envidiado por eso y más bendecido que 3 billones de personas de este mundo…

Si puedes mantener tu cabeza en alto con una sonrisa,… eres único a todos aquellos que dudan y desesperan.”

 

  Y ahora… ¿qué?… ¿Qué puedo hacer yo?

  Cuenta todas tus bendiciones, y termina con un ¡¡¡Gracias, Padre!!!

 

Paterna, 25 mayo de 2016

Hno. Félix Benedico f.s.c.

 

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