El pasado viernes, 15 de mayo, el colegio La Salle Palma conmemoró la festividad de San Juan Bautista de La Salle con un programa de actividades que reunió a todos los miembros de la comunidad educativa: alumnos de todas las etapas, educadores y Personal de Administración y Servicios.
La jornada tuvo como eje central la dimensión más profunda del carisma lasaliano: el encuentro, la oración compartida y el cuidado del entorno. Tres elementos que, lejos de ser meros gestos simbólicos, expresan con nitidez lo que La Salle es como comunidad.
Una celebración de la Palabra cargada de significado
El momento más emotivo de la mañana llegó de la mano del equipo de Pastoral, que convocó a los educadores y PAS en la capilla del centro para una Celebración de la Palabra. La participación fue especialmente significativa y el encuentro, de marcado carácter espiritual, invitó a los asistentes a poner en oración a aquellos alumnos que, a lo largo de los años, más han marcado su trayectoria profesional y personal. Siguiendo el espíritu de las Meditaciones del Fundador, cada alumno recordado fue presentado en oración a Jesús —tal y como san Juan Bautista de La Salle propuso a los maestros de su tiempo—, convirtiendo la celebración en un acto de gratitud y misión compartida.
Un laurel por la creación: el gesto del jardín de los Hermanos



Antes del tradicional vino español que cerró la parte festiva de la jornada, la comunidad se trasladó al jardín de los Hermanos para un segundo momento de honda simbolismo. Siguiendo las orientaciones del proyecto Laudato Si’ —impulsado por el papa Francisco e integrado en la misión social lasaliana—, se procedió a la plantación de un laurel. Un árbol que, desde ahora, crece en ese jardín como testimonio del compromiso del centro con el cuidado de la creación y con un modelo educativo que entiende la responsabilidad medioambiental como parte del desarrollo integral de las personas.
Una fiesta, un carisma vivo
Las actividades con el alumnado de todas las etapas completaron una jornada que, en su conjunto, refleja bien lo que es La Salle: una comunidad educativa que no separa la excelencia pedagógica de los valores que la sustentan. Fe, fraternidad, servicio y compromiso con el mundo que nos rodea. El mismo espíritu que, hace más de tres siglos, llevó a Juan Bautista de La Salle a dedicar su vida a la educación de los más necesitados, y que hoy sigue animando a miles de educadores en todo el mundo.