El final de la etapa de Infantil es un momento lleno de emociones y, para despedirlo de una manera inolvidable, los niños y niñas del último curso viven una de las experiencias más emocionantes de su paso por el cole: ¡quedarse a dormir en sus propias clases! Una velada mágica que sirvió como el broche de oro perfecto a tres años maravillosos.

La visita de un viejo amigo: Dante el vigilante

La noche comienza con una sorpresa muy especial. El alumnado recibe la visita de Dante, el vigilante del colegio, a quien ya habían conocido un año antes en uno de sus proyectos de aula. Dante vuelve a encontrarse con ellos para desvelarles los secretos más importantes de su profesión: les explica cómo revisa minuciosamente que no quede ninguna luz encendida y cómo realiza el último recorrido de seguridad cada noche antes de cerrar las puertas del centro.

Provistos de sus propias linternas, los pequeños se convierten en auténticos vigilantes por unas horas. Junto a Dante, recorren los pasillos y descubren cómo es el cole de noche, viviendo una aventura llena de misterio y diversión. Tras la ronda de vigilancia, la noche continuó en el patio, donde pudieron observar las estrellas antes de irse a dormir a sus aulas, que por una noche se transformaron en un gran campamento.

Amanecer en el cole y un día dedicado al arte

Al levantarse a la mañana siguiente, tras haber compartido confidencias y risas en sus sacos de dormir, los alumnos y alumnas se preparan para un nuevo día. La jornada comienza compartiendo un divertido desayuno juntos, reponiendo fuerzas para lo que estaba por llegar.

Lejos de terminar ahí la aventura, la mañana continúa con la celebración del Día del Arte Libre.

Esta pernoctación en el colegio no solo supuso una actividad lúdica, sino una experiencia de convivencia única que fomentó su autonomía y que, sin duda, los alumnos y alumnas de 5 años guardarán para siempre en su memoria como un recuerdo imborrable de su paso hacia la Educación Primaria.

Traducir »