El pasado domingo 1 de marzo, Hermanos y Asociados del sector vivieron una enriquecedora experiencia de pastoral penitenciaria, compartiendo la Eucaristía y talleres de reflexión con los internos, reafirmando el valor de la justicia y la dignidad humana.
La Comunidad Lasaliana de Benicarló, acompañada por el Hermano Paco Chiva, Visitador Auxiliar del Distrito Arlep, se desplazó hasta el Centro Penitenciario de Albocàsser (Castellón II) para compartir una jornada marcada por la fraternidad y el compromiso con los más vulnerables.
La expedición fue recibida por el padre Gabriel Bettín, capellán de la prisión y antiguo alumno de La Salle en Pereira (Colombia), quien facilitó un clima de acogida cercana. Al inicio de la celebración, a la que asistieron numerosos internos, se presentó a los miembros de la comunidad, destacando la labor de dos de ellos que colaboran activamente como voluntarios de la Pastoral Penitenciaria.

Uno de los momentos más simbólicos de la jornada fue la entrega a la Comunidad de un cáliz y una patena de cerámica elaborados artesanalmente en los talleres del centro. Esta pieza, bendecida en el acto, fue utilizada durante la Eucaristía, simbolizando la unión entre la institución y la realidad penitenciaria.
Tras la celebración religiosa, los participantes lasalianos se integraron en el taller “Vivir las Parábolas”, dinamizado por un matrimonio de voluntarios. En esta sesión se trabajó la parábola del Buen Samaritano, generando un diálogo profundo y transformador sobre la ayuda al prójimo y la importancia de no mirar hacia otro lado ante la necesidad ajena.

Esta jornada no solo fue un acto de servicio, sino una oportunidad para la reflexión institucional. Como señalan los participantes, la experiencia ha permitido romper estereotipos sobre el mundo penitenciario, recordando uno de los principios esenciales de nuestra identidad: el convencimiento de que todas las personas son criaturas de Dios y poseen una dignidad inalienable, independientemente de sus errores vitales.
La jornada concluyó fuera de los muros de la prisión con una visita cultural a la parroquia de Albocàsser y al paraje de Sant Pau, cerrando el día con una comida fraterna que refuerza los lazos de nuestra comunidad educativa en el sector.